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No, la ONU no va a prohibir Shein en Europa

Portada Shein

Hace días que las redes están ardiendo y hay miles de jóvenes horrorizados por un rumor que se ha viralizado: ¡La ONU va a prohibir la empresa Shein en toda Europa!

 

El rumor se extendió tanto que la mayoría de usuarios han asumido que esto era verdad, y ha cundido el pánico entre los seguidores del gigante chino. Pero, la verdad es que esta información es falsa. No existe ningún informe, estudio o sentencia que haya pedido o exigido el cierre de Shein en el continente. 

 

¿De dónde surge el bulo? El origen de este huracán mediático ha sido el paquete de propuestas del Pacto Verde Europeo, publicado a finales de marzo de este año. En él, la Comisión Europea pretende fomentar los modelos de negocio circulares y capacitar a los consumidores de cara a la transición ecológica, y esperan conseguirlo para el año 2030.

 

Obviamente, en él se habla de la industria textil, ya que es una de las más contaminantes del planeta, según los últimos informes de organizaciones internacionales, como la propia ONU. Para afrontar su impacto en el medio ambiente, la Unión Europea quiere apostar por textiles más duraderos, recuperables, reutilizables y reciclables. Con esto busca acelerar la transición hacia una economía circular, basada en reciclar más y producir menos, y declararle la guerra a la fast-fashion.

 

El objetivo no es solo mejorar la sostenibilidad y el clima, sino también concienciar a  los ciudadanos de las consecuencias de la producción y el consumo masivos. No obstante, este plan no menciona a ninguna empresa en concreto, aunque hace alusión a la mayoría de potencias textiles, entre ellas Shein.

 

La empresa china Shein, creada por Chris Xu, desde 2019 ha conseguido cuadruplicar sus beneficios, y a día de hoy está valorada en 100.000 millones de dólares. Y esto lo han conseguido siguiendo una estrategia muy efectiva pero muy contaminante: vender millones de productos de dudosa calidad a un precio bajísimo, es lo que se conoce como economía de gran escala. Es la misma estrategia que siguen otras multinacionales como Inditex o H&M. De hecho, la Comisión Europea estima que la producción mundial de productos textiles prácticamente se duplicó entre 2000 y 2015, y se espera aún aumente un 63 % más de aquí a 2030. Pero Shein lo ha llevado a su expresión máxima, consolidando lo que se conoce como ultra-fast-fashion.

 

Por lo tanto, la super-producción está presente en la mayoría de potencias textiles, así lo describen desde la propia Comisión Europea: “El consumo europeo de productos textiles ejerce el cuarto mayor impacto en el medio ambiente y el cambio climático, después de la alimentación, la vivienda y los transportes. También es el tercer sector en consumo de agua y uso del suelo, y el quinto en lo referido a las materias primas primarias”.

 

Lo único cierto es que la Unión Europea visualiza un futuro sin moda rápida. Creen que el futuro está en la economía circular, un modelo eficiente energéticamente y que se genere a partir de fibras recicladas, siempre respetando el medio ambiente y, sobre todo, los derechos sociales.

 

Por lo tanto, el cierre de Shein es falso, sin embargo, el planteamiento de un futuro sostenible de la Unión Europea y el de la compañía ahora mismo no encajan demasiado. De momento podremos seguir comprando en Shein, pero la empresa debería empezar a cambiar el chip. 

 

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